Cuando la publicidad se viste de periodismo

Este artículo se publicó en el número 8 de los ‘Cuadernos de Comunicación Evoca’, dedicado a “Los riesgos del periodismo en tiempo de redes” (ver PDF).

El funambulismo quizá no sea la mejor opción para la sostenibilidad económica del periodismo. (Imagen: Double Tightrope OSA Images)

⤽Hoy en día, la principal preocupación que tienen los periodistas es conservar el puesto de trabajo (o buscarlo). Esta situación la están aprovechando las empresas editoras y los anunciantes para ejercer mayores presiones en los periodistas⤝[1].

Esta fue una de las conclusiones del tercer Laboratorio de Periodismo que organiza regularmente la Asociación de la Prensa de Madrid. ¿Una exageración? ¿Realmente eso está pasando?

Veamos el siguiente titular: ⤽Manicura, pedicura, spa… solo para

La ética periodística, las víctimas, la vida y lo correcto

Desde las primeras noticias del desgraciado accidente de tren en Santiago se ha suscitado un sano debate (siempre es sano debatir) en torno a la ética periodística. Algunas personas, seguramente pensando en los familiares de las víctimas y con muy buena intención, han puesto el grito en el cielo acerca de ciertas coberturas periodísticas del accidente, al considerarlas excesivas en cuanto a evidentes o, incluso, morbosas.

Me gustaría participar en este debate con una breve opinión.

Contar una noticia como la del accidente de tren en Santiago sin transmitir dolor y desgracia en un marco de obvia tragedia sería falsear la realidad. [tweetable]La “dictablanda” de lo políticamente correcto se endurece año tras año[/tweetable], y me pregunto si ello no nos lleva, en el fondo, a lo contrario de los argumentos que se esgrimen contra ciertas coberturas: que en lugar de ser tan sensibles como para no querer ver según que cosas (la jodida realidad, la vida, esa en la que somos tan frágiles aunque se nos olvide), acabemos insensibilizándonos, viendo accidentes como este como quien ve un error en el ordenador, contando víctimas como números: sin rostro, sin futuro, sin pasado. Sinceramente, conocer, aunque sea brevemente, los perfiles de las personas que han muerto, sus presentes, sus planes de futuro, como hace por ejemplo este tema en Elpais.com, yo lo necesito. Todos, aunque no seamos ni familiares ni amigos, tenemos un duelo que pasar. Obviamente no se pueden comparar. Pero lo tenemos, y para asimilarlo necesitamos información real. Somos una sociedad y con esta desgracia hemos perdido a 78 miembros de ella. Si no fuera así, si no tuviéramos ese duelo, entonces sí, entonces sí sería triste.

Todo lo anterior no justifica cierto tipo de “periodismo” visto en magazines mañaneros y algunos medios infames, que por otro lado ya nos tienen acostumbrados a su contumaz obsesión por hundir del todo nuestra profesión. Ni blanco ni negro. Equilibrio, responsabilidad, delicadeza y respeto para las familias que no desean compartir estos momentos con nadie, pero información real, porque la vida real, a veces, es una puta mierda, y esconder la cabeza no la hará mejor.

Una entrevista en relatograma

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Hace unos pocos días me escribió Carla Boserman para proponerme una entrevista vía Skype. Ella está en Madrid y yo, ahora mismo, en Londres. La distancia, pese a que ambos somos animales digitales, sí tenía importancia: Carla es dibujante y alumna del Master CCCD (en el que estuve hace unas semanas dando una clase y dónde ya me captó muy bien) y su propuesta consistía en “dibujar” la entrevista y hacer lo que ella ha venido en llamar un “relatograma“.

Pese a ello la hicimos, vía skype y además sólo con el sonido, sin vídeo. Hablamos de periodismo, concretamente sobre estos temas.

Este es el resultado:

Aquí puedes acceder a todos los tamaños de las imágenes.

¿Cuáles son los límites de los formatos periodísticos? ¿Quién los decide, si es que algo así se puede decidir?

La mediación intelectual del dibujante en situaciones como esta -una entrevista- (insólita, al menos para mí) abre todo un nuevo mundo de posibilidades que otros autores como Enrique Flores y otros vienen ensayando desde hace tiempo en otros entornos como manifestaciones, asambleas o eventos de todo tipo, como congresos.

Experimentar no solo es un placer, es un camino plagado de sorpresas y de primeras piedras de cosas que se construirán mucho más grandes.

Entrevista en ZapInternet

Hace unos días me contactó el periodista Manu López de Valentia Radio para entrevistarme en su sección Zapinternet.

Hablamos de periodismo distribuido e independiente, de nuevos y viejos modelos y de cómo y hacia dónde está cambiando nuestra profesión en los últimos tiempos.

Aquí lo tenéis, a partir del minuto 28.50

Emprendimiento en periodismo: brechas y puentes (vídeo+presentación)

Hace ya unos 20 años cayó un metorito llamado Internet. Su efecto, entre otros, ha sido el de crear un enorme terremoto sobre la industria mediática y el ejercicio del periodismo que aún no cesa. Un seísmo que abre enormes brechas en esta profesión.

El pasado lunes 22 de abril hablé de ellas y de los “puentes” que se están emprendiendo para salvarlas. Unos puentes aún básicos y poco estables, pero que marcan posibles puntos de sutura para el ejercicio del periodismo para/hacia/con una sociedad que ha cambiado mucho tras aquél impacto.

Fue una conferencia en el MediaLab Prado de Madrid como parte de la sesión sobre periodismo digital ‘Outside the Media. Periodismo desde los márgenes. Emprendimiento personal y colectivo. Identidad digital social dirigida porTíscar Lara. Actividad en el marco del ciclo de conferencias Comunicación, cultura y ciudadanía digital (Master CCCD) en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos.

Aquí el vídeo de la charla:

Y aquí, la presentación:

Periodismo postindustrial resumido: las claves

Periodismo postindustrial

Portada de la traducción al castellano de Post-industrial Journalism, Periodismo Postindustrial

El paper escrito por C.W. Anderson, Emily Bell y Clay Shirky desde el TOW Center for Digital Journalism de la Columbia Journalism School de Nueva York está siendo uno de los documentos más citados y recomendados en círculos de periodistas, ya sea en listas de correo cerradas o abiertamente en las redes sociales.

¿Pero realmente todos los interesados se están leyendo el documento? No es un libro, pero como paper no puede negarse que es extenso: más de 60 páginas. Puede no parecer mucho, pero lo es para la mentalidad de tweet o post corto o para aquellos con el gatillo fácil para apps como Pocket.

Para facilitar las cosas, Pepe Cervera nos regaló a todos una traducción al castellano en el marco del XIV Congreso de Periodismo Digital de Huesca.

Como cuando me lo leí fui extractando las partes que iba considerando más importantes, simplemente las pego aquí por si alguien se le hace más apetecible afrontar 16 páginas que 60, o quizá tras esto se anime a leer el original entero 🙂

Ahí va:

PERIODISMO POSTINDUSTRIAL

Libro original: http://towcenter.org/research/post-industrial-journalism/

Traducción español: http://www.ecicero.es/periodismo-postindustrial-epub/

Extracto en Google Docs (por si quieres tunear tu propio resumen).

Extractado por @paullop.


SECCI

¿Hacia un periodismo P2P?

Composición libre a partir del emblema de The Pirate Bay y una fotografía sobre pantalla con código CSS

La pasada semana publiqué un post titulado ‘Periodismo pirata‘ en Colaboratorio, el blog que mantengo conjuntamente con los amigos de Goteo.org en Eldiario.es. Se trataba de vislumbrar si estamos, acaso, ante la posibilidad de caminar hacia un periodismo P2P. El marco del artículo era el #P2Pwikisprint que se celebra mañana 20 de marzo en varios países latinoamericanos y sudeuropeos.

Básicamente:

  • El valor de cambio del trabajo periodístico se ha desplomado debido al imposible encaje del modelo de negocio de los medios tradicionales (basado en la escasez de información y el control del canal de difusión) en la socioeconomía digital actual
  • Ante esa cruda realidad, algunos medios tradicionales, en lugar de innovar, atacan a la desesperada pretendiendo privatizar la realidad misma. Es el caso de las disputas por el derecho de cita en países como Francia y Alemania, y ya veremos que acaba pasando aquí.
  • Pese a esa pérdida del valor de cambio, el consecuente miedo y esta posición a la defensiva de los medios tradicionales, el valor de uso del periodismo sigue intacto, de hecho me atrevería a decir que es incluso hoy más alto que nunca.
  • De los requisitos para hablar de periodismo P2P según los estándares definidos por Bauwens para cualquier experiencia P2P, se cumplen casi todos, menos uno:
    • Existe una infraestructura tecnológica adecuada: Internet
    • Existe un capital fijo: el conocimiento
    • Existe una infraestructura legal: las licencias libres, por ejemplo, las CC
    • No existe (pero existirá) un software suficientemente disruptivo que sea capaz de sostener el periodismo P2P y de generar un modelo de sostenibilidad económica en su uso.

Puedes leer el artículo completo aquí.

Entrevista en Planes Digitales: emprendimiento social y crowdfunding

Los compañeros de Planes Digitales, que capitanea Valentín Pereiro, me contactaron el otro día para pedirme una entrevista para la newsletter que envían a sus clientes. Tras recibir las preguntas de Paula Lobera, este ha sido el resultado:

Eso sí, por lo visto mi mala relación con la síntesis obligó a Paula a recortar parte de la entrevista (ésta se hizo por mail), así que aquí pego las preguntas y respuestas completas, tal cual se las envié:

——

La figura del emprendedor social es un concepto bastante nuevo, aunque atendiendo a su definición ¿cualquier proyecto supone un cambio social de alguna manera?

No, obviamente. Si monto un bar como hay tantos, por ejemplo, ¿qué cambio social estoy impulsando? Ninguno. En cambio, si monto un bar donde además de servir un menú del día, enseño a cocinar a personas que necesitan aprenderlo y esos menús que ellos cocinan los sirvo a personas que no podrían pagar el menú del día, sí. Un emprendimiento social se diferencia de cualquier otro en que su mayor objetivo es el retorno social, no el económico. Eso no quiere decir que no tenga que ser sostenible económicamente, que también. Por tanto, en un sistema capitalista aún sin apenas matices, emprender un proyecto social es más complicado que emprender un negocio convencional en el que el principal objetivo sea el beneficio económico.

Tus proyectos están centrados en el periodismo ciudadano o periodismo abierto a través del portal Bottup.com, ¿cómo mejora esta iniciativa la sociedad?

Tanto mi equipo como yo consideramos que la opinión pública es el principal poder de los ciudadanos en democracia. Esa opinión pública se construye diariamente con lo que llamamos la

JaaS, Journalism as a Service

En la economía digital sabemos que un SaaS es un software como servicio, es decir, un software que no instalamos en nuestra máquina sino que trabaja distribuidamente para miles de clientes al mismo tiempo desde servidores. Ejemplos de Saas son Flickr, Dropbox,  Basecamp o todos los servicios de Google Apps, incluído Gmail, quizá el primer SaaS masivo de la historia.

En los SaaS el cliente normalmente se suscribe a ese software-como-servicio, y por lo tanto es muy habitual que en el proceso de registro encontremos planes de precios o pricings como este:

Pricing table genérico de un SaaS

Normalmente estos planes suelen contar con una opción gratis que les permite captar usuarios/masa crítica a la que poco a poco tratan de convencer para que contraten otro plan de pago. Ese es el modelo de negocio.

Compara la tabla de arriba con la siguiente:

Ejemplo de JaaS, Journalism as a Service

Pricing table de InfoLibre

Se trata del pricing del recién estrenado medio de comunicación InfoLibre, dirigido por el ex director de Público Jesús Maraña y asociado al francés Mediapart.fr.

Como vemos, InfoLibre apuesta por ofrecer su producto en un modelo freemium con una escala lógica de precios en el que, en mi opinión, destacan tres ‘servicios’ o ‘productos’ que pueden actuar de gancho:

Los tres servicios del pricing de InfoLibre que más me han convencido

Mi intención inicial era simplemente registrarme gratis (primera columna), ya que últimamente no paran de surgir nuevos medios basados en “socios” y mi debilidad por este fenómeno hace que lleve acumuladas muchas suscripciones. No obstante, los dos primeros “servicios” señalados en la lista me animaron a decir: “bueno, son solo 6 euros al mes, vale la pena”. Y cuando llego al final, veo que por solo 2 euros más, tengo la revista en papel en el buzón de mi casa. No tengo nada en contra de los kioskeros, pero estoy acostumbrado a que no tengan el Mongolia, así que imaginad otras publicaciones más nuevas o a priori más minoritarias…

Total, al final, teniendo en cuenta que por suscripción anual pagas 75 euros (en lugar de los 12*8=96

El periodismo, un arte

El impresionismo, un movimiento artístico considerado en su momento enormemente innovador, debe su nombre a este cuadro de Monet "Impresión: sol naciente"

Hoy he comido con un amigo que es artista, trabaja en su taller allá en mi pueblo, y ha venido a Madrid para visitar Arco, entre otras cosas. Es de mi quinta (en los pueblos somos muy endogámicos con la edad), se puede decir pues que joven aún, pero con mucho futuro. Habrá que ir pensando en comprarle algo. El tema es que muchas veces, sobre todo las que -como hoy- son fuera del ambiente del pueblo, aquí en Madrid, cuando hablamos acabamos tejiendo paralelismos entre lo “suyo”, el arte y su mundillo, y lo “mío”, el periodismo y su órbita. Y es gracioso, porque en ambas galaxias hay actores y problemas similares.

Por ejemplo, las galerías de arte. Mi amigo, que se llama Agustín -como mi padre-, me explica la importancia que tienen: las galerías son las que apuestan por el artista, y éste, solo, jamás podría exponer en un lugar como Arco, por ejemplo, pues montar un stand cuesta una fortuna, aunque la crisis no es ajena al sector. El objetivo de un periodista es que su trabajo llegue al máximo número de público posible e históricamente la única vía han sido los medios, pienso yo mientras tanto.

Agustín sigue y me cuenta que si su obra está con una galería, no debe venderla directamente a un coleccionista que acuda a él tratando de evitar la comisión de la galería, después de haber visto su obra en ella, cosa que por lo visto sucede bastante. Casi siempre el periodista también tiene contrato de exclusividad, sobre todo para con medios del mismo sector o ámbito, máxime si son competencia directa, me digo mientras me lo cuenta

Por otro lado, mi amigo cree y argumenta muy bien que el arte no es en realidad elitista, desde luego no todo. Me cita varias experiencias de galerías que tratan de abrirse a la sociedad, y que comprar arte no tiene por qué estar sólo al alcance del famoso 1%. Dice que hay gente que por mucho que les facilites el acceso, no tienen interés en el arte. Y pienso en las cifras de lectores de periódicos en constante declive, tanto que en EEUU el papel del culo ya vende más que el papel que se usa para imprimir diarios.

Le propongo a Agustín que sería buena idea crear una plataforma que permitiera la compra comunitaria de arte, en acciones. Mi argumento es que quizá el 80% de la sociedad no tiene interés en el arte, y que quizá hay un 5% que sí y, si no compra, al menos va a exposiciones y se informa, y que quizá el restante 15% esté en un medio camino en el que la falta de una oferta basada en el coste de oportunidad les hace difuminarse entre el 80%. Si les ofreciéramos una alternativa asequible a su coste de oportunidad, quizá podrían engrosar las filas del 5%, que se triplicarían.

El asunto sería que los artistas subieran representaciones de su obra a la plataforma y que esta dispusiera de buenos críticos y especialistas que evaluaran la obra, más que nada para evitar que gente como yo subiéramos nuestros garabatos hechos con el iPad. Habría dos tipos de usuarios: artistas y coleccionistas. Guiados por nuestros propios gustos y por las críticas de los especialistas en la propia plataforma y en blogs, twitters y pinterests, podríamos escoger invertir en determinadas obras y crear así nuestra colección. Yo podría decidir invertir 150 euros en arte al año, por ejemplo, y tener mi colección. Tendría el % correspondiente de cada obra en la que habría invertido. Recibiría, a cambio, por ejemplo, representaciones físicas de la obra a escala, y seguro la parte proporcional a mi participación en caso de venta a gran coleccionista, museo, etc.

Creo que mucha gente que no se ha planteado nunca adquirir arte comenzaría a hacerlo. Alguien con una nómina de 1.500 euros no se plantea ahora comprar arte, porque invertir dos o tres veces su nómina en una obra no lo ve posible teniendo antes una hipoteca, letras del coche, etc. Pero si el coste de oportunidad se estrecha y para ser coleccionista solo necesita dejar de cenar fuera con su pareja dos o tres noches al año, es otra cosa. Y sobre todo, sería un magnífico trampolín para los artistas más jóvenes. Ya saben, la firma y el estrellato pesa muchísimo en este mundo a la hora de tasar. Como en el periodismo actual, vaya.

Pero, ¿y las galerías?

¿Cuál es el coste de oportunidad de los consumidores de noticias de pagar por ellas? Si desde hace años no pagan por ellas en la Red  y si las fuentes se han multiplicado y, en cambio, pagando 15 euros al mes pueden ver un catálogo de más de 1.600 películas en Filmin, está claro que el coste de oportunidad es mucho más elevado si decidimos gastárnolos, por ejemplo, en una suscripción a Orbyt.

Pero, ¿y los medios?

Creo que al igual que hemos visto con los actores (las galerías, los medios) y los problemas (llegar al público, ser rentables), en una posible solución o camino a seguir su mundillo, el arte, y mi órbita, el periodismo, vuelven a coincidir para cuadrar este círculo  impresionista. Creo que el coste de oportunidad del periodismo respecto a los medios tradicionales tal cual siguen concebidos hoy es demasiado elevado y en varias direcciones. Para los lectores, porque teniendo las fuentes directas cada vez más cerca y abiertas de ellos, están consumiendo sólo la información que un medio, con sus legítimos intereses, está seleccionando a su criterio. Para los periodistas, porque no hace falta que hablemos de la precariedad laboral y de los contínuos despidos y abusos sobre los becarios.

Internet, tanto para unos (los artistas), como para otros, (los periodistas), ha hecho aumentar considerablemente los costes de oportunidad de mantener los statu quo de sus respectivos “mundos”, con sus intermediarios, que por otra parte, siguen sin un modelo de negocio claro para esta nueva era.

El arte no morirá (no puede). El periodismo tampoco (no debe).