Cómo conseguí 114

Concepto: meme+crowdfunding+camiseta= justicia poética

Concepto: meme+crowdfunding+camiseta= justicia poética

Un experimento donde aparecen el activismo social, las startups, el crowdfunding, el marketing y Rita Barberá

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Contributoria: periodismo co-producido y co-financiado

La home de Contributoria

La home de Contributoria

[tweetable]⤽If Kickstarter and Medium had a baby, it would be Contributoria”[/tweetable].

Así define Fast Company este nuevo proyecto periodístico. No está nada desencaminada.

Contributoria es una plataforma de publicación para periodistas independientes, sostenida por su comunidad de miembros, a los que permite colaborar en todos los aspectos del proceso de creación de la noticia, incluyendo la financiación del trabajo periodístico, la edición y publicación.

Contributoria nace cuando un pequeño equipo de (cómo no) The Guardian Media Group diseña una propuesta para una “peer-based funding platform for storytellers” para presentar al News Innovation Contest que lanzó el International Press Institute con el apoyo económico de Google en 2012. El proyecto fue uno de los ganadores junto a unos cuantos más. Desde entonces se pusieron a desarrollarla y desde hace justo un mes está online, en fase beta, y con sus dos primeros números publicados (son mensuales), y preparando colaborativamente el tercero. En cuanto lo vi, pensé enseguida en el español Información Sensible.

Funcionamiento

Es muy simple. Por un lado, el ‘periodista’ (que puede ser cualquier usuario) propone un tema a desarrollar. Por otro lado, el resto de usuarios disponen de unos puntos que deben gastar mensualmente, repartiéndolos entre las propuestas existentes. El ‘periodista’ especifica cuánto quiere cobrar por desarrollar su propuesta, y el equipo de Contributoria traduce ese precio en puntos.

Y así empieza la segunda fase, en la que los usuarios pueden comenzar a repartir sus puntos y vemos un listado de todas las propuestas, a modo del típico listado de los sites de crowdfunding, para ir cribando en qué cestas queremos meter los huevos.

Pantalla con la lista de las propuestas a las que financiar para el siguiente número.

Pantalla con la lista de las propuestas a las que financiar para el siguiente número.

Yo, por ejemplo, he rebuscado un poco y he apostado 10 a esta historia. Sí, reconozco que tengo curiosidad por cómo el autor vaya a desarrollar tal titular. Como veis en la imagen de abajo, el sistema te permite elegir cuantos puntos quieres darle. Tienes hasta 24 horas para desdecirte.

Cada usuario dispone de unos puntos que asigna a discrección entre las propuestas periodísticas que recoge Contributoria.

Cada usuario dispone de unos puntos que asigna a discrección entre las propuestas periodísticas que recoge Contributoria.

En esta fase beta Contributoria paga los puntos, y cuando te registras obtienes 150. [tweetable]En su primer mes de funcionamiento, Contributoria deberá pagar más de 7.500 libras a los periodistas[/tweetable] que lograron reunir todos los puntos para sus propuestas.

Dos nuevas máquinas para financiar el periodismo independiente

Acaban de nacer Media Factory, una aceleradora de startups netamente periodísticas; e IndieVoic.es, una plataforma para colectivizar la propiedad de nuevos medios en todo el mundo.

El crowdfunding se hace mayor, y crece precisamente para salvar una profesión imprescindible en la democracia.

En ‘El periodismo sí tendrá quien lo pague‘, publicado la semana pasada en el #Colaboratorio de Eldiario.es, escribo sobre ello y entrevisto a los CEO de ambos proyectos, Mariano Blejman y Sasa Vucinic (esta última la puedes leer en versión original en mi incipiente blog en inglés).

Entrevista en Planes Digitales: emprendimiento social y crowdfunding

Los compañeros de Planes Digitales, que capitanea Valentín Pereiro, me contactaron el otro día para pedirme una entrevista para la newsletter que envían a sus clientes. Tras recibir las preguntas de Paula Lobera, este ha sido el resultado:

Eso sí, por lo visto mi mala relación con la síntesis obligó a Paula a recortar parte de la entrevista (ésta se hizo por mail), así que aquí pego las preguntas y respuestas completas, tal cual se las envié:

——

La figura del emprendedor social es un concepto bastante nuevo, aunque atendiendo a su definición ¿cualquier proyecto supone un cambio social de alguna manera?

No, obviamente. Si monto un bar como hay tantos, por ejemplo, ¿qué cambio social estoy impulsando? Ninguno. En cambio, si monto un bar donde además de servir un menú del día, enseño a cocinar a personas que necesitan aprenderlo y esos menús que ellos cocinan los sirvo a personas que no podrían pagar el menú del día, sí. Un emprendimiento social se diferencia de cualquier otro en que su mayor objetivo es el retorno social, no el económico. Eso no quiere decir que no tenga que ser sostenible económicamente, que también. Por tanto, en un sistema capitalista aún sin apenas matices, emprender un proyecto social es más complicado que emprender un negocio convencional en el que el principal objetivo sea el beneficio económico.

Tus proyectos están centrados en el periodismo ciudadano o periodismo abierto a través del portal Bottup.com, ¿cómo mejora esta iniciativa la sociedad?

Tanto mi equipo como yo consideramos que la opinión pública es el principal poder de los ciudadanos en democracia. Esa opinión pública se construye diariamente con lo que llamamos la

Goteo.org, crowdfunding para el procomún


Y para mí, el ejercicio del periodismo también es un bien común. Como la cultura, el conocimiento, el aire, el agua o Internet. Esta mañana he estado en el MediaLab Prado para una presentación que me ha llegado tanto que me ha desperezado el alma blogueril. Atentos a este post porque os voy a explicar cómo funciona una nueva herramienta que puede cambiar mucho las cosas. Y para bien. Con la que está cayendo, doble alegría.

Empezamos con un recordatorio sobre el concepto ‘crowdfunding’, seguimos viendo mejor qué es eso del ‘procomún’, lo mezclaremos luego con algo de redes sociales, le añadiremos tecnología y veremos por fin qué es goteo.org y cómo podemos participar en las varias direcciones que nos ofrece.

Pantallazo de Goteo.org

El crowdfunding

Lo explican ellos mismos muy bien: “la financiación colectiva o microfinanciación (en inglés ‘crowdfunding’) es una forma de cooperación entre muchas personas para reunir una suma de dinero con la que apoyar el desarrollo de una iniciativa concreta”. Puede ser desde una linterna open source (en serio) o una película, la grabación de un disco de Canteca de Macao o un medio de comunicación. También cosas tan ingeniosas como un robot que usa por cerebro… tu móvil. Los lugares donde encontrar estos proyectos y apoyarlos con nuestro dinero son plataformas web que también nos permiten subir gratuitamente nuestro proyecto y conseguir financiarlo. La más conocida de ellas quizá es Kickstarter. En España tenemos también ya varias: Lánzanos, Injoinet, Volanda, Fayndu e Ivnus. Si quieres profundizar más en esta nueva forma de capitalismo social, te recomiendo que empieces por este post de Pilar Gonzalo o que tires de wikipedia. En nuestro terreno, el periodismo, un caso pionero de crowdfunding lo representa Spot.us, donde los periodistas proponen temas y el coste que tiene desarrollarlos (dietas, investigación, etc.) y los ciudadanos aportan hasta llegar a la cifra, y entonces, el tema se hace y publica.

El procomún

Es la traducción más cercana al inglés “commons”. Una buena explicación la da el propio MediaLab Prado: “Es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras”. Además de buena es bella, ¿verdad?

Ojo, como bien avisan en Goteo.org, hay que diferenciar el procomún del bien social. Una ONG sin duda puede estar haciendo un gran bien social, pero no estar aportando al procomún. Por ejemplo, repartir medicinas y curar enfermos en países pobres es una actividad que proporciona un enorme bien social. Diseñar medicamentos y publicar y discutir su composición en una plataforma abierta y permitir que otros científicos lo mejoren y lo produzcan sin licencias, eso es aportar al procomún. A mí esta diferencia me trae enseguida a la que veo entre una ONG y un emprendimiento social.

Dicho todo eso, ¿qué es el periodismo? Sí, una profesión, pero es algo más, ¿verdad? ¿Un servicio público? ¿Un acervo de rutinas profesionales evolucionadas desde el Acta Diurna de Julio César? ¿Nos pertenece? ¿Quizá lo hayamos heredado, lo estemos evolucionando conjuntamente -ahora más que nunca- y debamos dejárselo a los que vengan? Llamadme iluso, empíricos motivos hay hasta ahora, pero de verdad creo que reconocer de una vez el periodismo en sí como un bien común y comenzar a actuar en consecuencia puede despejarnos el camino para llegar algún día a la sostenibilidad de esta profesión tan en el precipicio como el Euro, Grecia, tú y yo.

En Goteo.org el retorno que hace cada proyecto al procomún se anuncia con unos iconos concretos:

Los iconos identifican el retorno del proyecto al procomún, de izq. a dcha. y de arr. a ab.: archivos digitales, código fuente, diseño, manuales, productos analógicos (y por tanto, limitados), servicios y dinero para reinvertir en otros proyectos.

Las redes sociales

Bueno, obviamente no me voy a enrollar. Sé que sabías qué era el crowdfunding, seguro que también el procomún, pero las redes sociales hay que traerlas hechas de casa a estas alturas de curso 😉 Lo que me interesa resaltar aquí es la característica de ‘elemento ligador’, como el aceite con el ajo, que nos liga a fuerza de buen hacer con el mortero el allioli. Pues aquí la faceta social es la muñeca y la mano que sostienen el mazo y el mortero.

Muchas de las plataformas de crowdfunding se estructuran como redes que otorgan gran protagonismo a los perfiles de los usuarios: qué tipo de proyectos apoyan, por qué, cuánto llevan donado, comentarios, valoraciones, premios… El objetivo obvio: crear comunidad en torno al propio emprendimiento que se está creando y apoyando. Obviamente este activismo revierte exponencialmente en la propia plataforma que aglutina los proyectos, lo que les da una escalabilidad muy grande si logran que los proyectos sean realistas, pidan cifras asumibles y logren fundarse varios de ellos. En Goteo.org esto se gestiona muy bien: los perfiles nos muestran nuestro ‘caudal’ (cuánto llevamos donado en total), bio, tipo de proyectos que me interesan, URLs personales, redes en las que estoy y proyectos que ya apoyo, que a suvez son widgets insertables en mi blog. Aquí están los dos que por ahora hemos humildemente apoyado desde Nxtmdia.

El perfil de usuario muestra nuestro 'caudal' inversor en el 'capital riego'. Esto es hackear el mundillo startup tradicional, señora

La tecnología

Bueno, soy periodista, no voy a poder evaluar la tecnología de Goteo.org a un nivel pueramente técnico (aunque por lo poco que sé, huele fenomenal). Pero sí a nivel usuario y al de alguien que se pasa buena parte del día llevando una empresa social que en parte desarrolla webs. Y bueno, qué decir: PRO. Es la primera impresión. Llevo pocos días, pero PRO. Quizá demasiado PRO para el usuario medio y medio-bajo, con muchas opciones, más un programa que una web, como suelen ser las plataformas bien diseñadas. La experiencia de usuario, salvo algunas tonterías como el botón para generar el widget (he estado 10 mins buscándolo), es muy buena. El planteamiento meritocrático y abierto, toda vez que visiblemente neutral, no es que me guste, es que lo propugno ante quien haga falta (los que me sufren en vivo lo saben). Bueno, además, que eso mismo es lo que estamos trabajando en Bottup, a ver si pronto podemos dar alguna alegría al respecto. Por cierto, aunque parezca una obviedad, por desgracia no lo es: Goteo.org predica con el ejemplo y toda esta tecnología será liberada con licencia AGPL.

Por último, encima, la gente de Platoniq, que es quien está detrás de Goteo.org, van y crean todo esto no solo con sus ideas y las de sus colaboradores, sino montando varios talleres a lo largo de meses, en los que ha participado quien le ha dado la gana aportando al desarrollo de la propia plataforma. Se nota que el proyecto está muy muy pensado antes de ponerse a desarrollar, tenemos cosas como las dos rondas de financiación (40 días+40 días) para llegar a un mínimo en que el proyecto al menos puede nacer y un máximo aspiracional con el que nacería directamente de ‘buen año’. Luego, para gestionarlo todo, han creado la Fundación Fuentes Abiertas. Por si no los conocíais, esta es la gente que se marcó junto con el Colectivo Zemos98 la ‘Escuela Expandida‘, una experiencia que bien ha hecho Jessica en recordarme esta mañana. Jessica, entre otras muchas cosas, es una de las impulsoras de #Bookcamping, que ya sabéis de donde viene 😉 y que además es uno de los proyectos que puedes co-financiar ya desde Goteo.org. Yo les he soltado 5 euros esta mañana, y otros 5 a uno de acceso a la información, Tuderechoasaber.es.

El proyecto se definió en parte con todo el que quiso participar en varios talleres abiertos

Goteo.org

Y lo anterior me viene de perlas para comenzar el cierre: esos 10 euros que he invertido esta mañana en la presentación son dinero público. Sí. A través de lo que ellos llaman muy adecuadamente ‘Capital Riego‘ (en clara contraposición al ‘capital riesgo’), la Fundación Fuentes Abiertas ha montado todo este tinglado después de haber comenzado a crear una bolsa de inversión social  con aportaciones de entidades públicas (entre otras el Ministerio de Cultura, el CCCBLAB, el Institut de Cultura de Barcelona, Eutokia, MediaLab Prado, etc.), empresas y otras entidades privadas. Los 10 euros en dos fichas que nos han dado por acudir a la presentación y para reinvertirlos allí mismo proceden de esa bolsa.

El objetivo es ambicioso pero muy muy deseable: que las administraciones públicas, empresas vía políticas de RSC, programas de otras fundaciones etc. aporten dinero a este fondo en concepto del desarrollo de sus propias competencias y programas, delegando el poder del cómo y el qué en don filtros: el primero, el de la propia gente de goteo.org, que disponen de asesores en varios campos para analizar los proyectos que se proponen y asesoran a sus impulsores; y el segundo: la propia comunidad, la capacidad del proyecto de atraer a la suficiente gente como para hacerlo realidad. Y lo que es más importante: si ese fondo funcionara, sería un gran triunfo de la sociedad civil, una hermosa forma de cogestionar los recursos públicos en emprendimientos destinados precisamente al bien común.

Esquema de recompensas de Goteo.org, en buena medida esto es lo que la diferencia de otras plataformas de crowdfunding

Llámenme rojo o anarquista o lo que quieran, pero invito a una cena a quien me diga que este concepto, al menos sobre el aún corto camino recorrido, es dañino o atenta contra el libre mercado. Me parecen también muy necesarias plataformas donde se pueda hacer todo esto para proyectos netamente comerciales y ser, en lugar de cofinanciador, coproductor o co-accionista. Las markets de iTunes y Android ya lo son, lo ideal es que las hubiera de todo, para todo y libres (libres de comisiones abusivas por estar y libres de políticas de uso excéntricas como las de Apple). Una de las medidas de aplicación de ese ‘capital riego’, por lo que he oído esta mañana, podría ser que en determinado momento esta bolsa de inversión social aportara, por ejemplo, 1 euro por cada euro ciudadano. Habrá que ver cómo se le da forma a eso porque promete mucho, aunque claro, uno ve el 20N tan cerca y se asusta, pero hay que seguir por ahí.

En fin, que acabo ya. Remato acordándome del dinero que la gente aporta a los proyectos: a diferencia de otras plataformas, la comisión que se queda la Fundación Fuentes Abiertas es a mi juicio muy pequeña, del 8%, para cubrir el justo mantenimiento de la plataforma, a lo que hay que sumar el entre 0.8% y 1,4% del banco si lo haces con tarjeta o el 3% del siempre abusivo Paypal. Tenemos, pues, que entre el 89% y el 91,2% va íntegro al proyecto, cuyos impulsores tienen que desglosar en qué se gastan tu dinero y hacer público un calendario concreto para la ejecución, con sus hitos.

Todos tenemos algo para aportar y recibir del procomún (si no, qué triste, ¿no?).

El medio como ONG

¿Necesitan los medios ser grandes empresas con ánimo de lucro?

¿Necesitan los medios ser grandes empresas con ánimo de lucro?

Acabo de terminar de leer ‘El momento crucial‘, de John Carlin, y ‘Prensa y democracia‘, de Soledad Gallego-Díaz, ambos en Elpais.com. Tan imprescindibles, sobre todo el primero, un reportaje excepcional, que estaba viendo el Barça-Villarreal y -ojo- he dejado de ver el partido que dará la liga al mejor equipo del mundo para dedicar toda mi atención a los textos y ahora escribo este post con el partido en la 2ª parte. Cuando lo termine de escribir el barcelonismo estará ya sumido en el clímax máximo de un polvo que ha durado toda una liga.

También el periodismo está en una especie de clímax.

Lo que está claro es que el sistema empresarial de periodismo no se puede preservar

Lo dice Luis Ángel Fernández Hermana en el reportaje de Carlin, que en realidad no es un reportaje, es un enorme símbolo de interrogación (¿Existirá un modelo de negocio que permita mantener el periodismo que conocemos?). Carlin ha conversado y ha reflejado las visiones de los actores más reconocidos (hoy) en la industria de la prensa. Como el propio Carlin los clasifica, estos son “los blogueros” (así se refiere a los que aseguran la muerte del periódico), los “viejos rockeros”  (o viejunos, a secas, que incluso creen que de esta saldrán fortalecidos) y los “mentes abiertas” o confusas (los que observan y analizan y no se atreven a concluir drásticamente un final concreto).

Lo más sabio podría ser pasar a engrosar las filas de estos últimos. Lo más sabio y lo más lógico, porque por desgracia nadie domina el arte de la adivinación. Pero si lo hiciera tendría una contradicción interna, porque aunque son cientos los factores a ponderar para dar en el clavo, eso que se llama intuición y que en realidad es un poso formado por experiencias propias, lecturas, convencimientos e incluso sueños y hasta manías personales me dice que el futuro del periodismo no pasa por estructuras empresariales y de lucro. De hecho esto hace bastante tiempo que lo creo, y ya lo he escrito alguna vez.

Reconozco obviamente que no siempre pensé igual. Recuerdo que cuando Juan Varela nos dijo a Christian y a mi que dudaba mucho que nunca pudiésemos mantener Bottup con un sistema basado en publicidad pensé que eso no sería así. Desde antes de iniciar la aventura de Bottup y hasta día de hoy creo en un periodismo basado en la comunión entre periodista profesional y ciudadano, en medios que se convierten en plataformas, en lectores que se convierten en usuarios y en una agenda blindada que se convierte en un campo sin puertas. Pero ya hace bastante tiempo que no creo en el periodismo como actividad empresarial (la comunicación creo que sí seguirá siéndolo).

Junto a Bottup existe Nxtmdia, que precisamente es una empresa (concretamente, la típica SL). La función real de Nxtmdia ha sido desde siempre tener una estructura jurídica a través de la cual poder generar ingresos que permitan mantener Bottup. Cuando, por ejemplo, red.es paga a Nxtmdia cada mes por editar su blog oficial, ese dinero sirve para pagar el servidor de Bottup o para alimentar parte de mi mínima nómina, la que me permite dedicar tiempo a Bottup y no tener que buscar trabajo en algún medio, lo cual con la que está cayendo tampoco sería fácil. Aunque Nxtmdia es una SL, en realidad se comporta como una pequeñita fundación.

A corto-medio plazo mi objetivo es que Nxtmdia crezca para que Bottup y otros proyectos (y los que puedan nacer) crezcan. Con esto queda patente que Varela tenía razón y con ello hago una apuesta personal por un modelo que no se podrá basar en buscar beneficio económico para accionista alguno.

Si quieres podemos hablar de Periodismo como si hablásemos de ecologismo o cooperación al desarrollo. Sé que a muchos esto les parecerá una burrada, pero apuesto (y me gustaría mucho acertar) por un sistema organizativo de esta profesión más similar al de las ONG que al de las empresas tradicionales. Las ONG, si consiguen ser relevantes (palabra clave para cualquier medio, ¿no?) obtienen financiación por varias vías. Y hay ONGs con más empleados que el New York Times. Y hay ONGs donde sus afiliados también deciden sobre su acción y su estrategia. Además, todo el mundo sabe que las donaciones a ONG desgravan. Grandes bancos y los gigantes de cada sector de la economía prefieren crear fundaciones para gestionar parte de sus excedentes de capital antes que hacerlos pasar por la caja del Estado y a través de su estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC, otra revolución de nuestros días) prefieren ser ellos en lugar del Gobierno los que decidan qué hacer con ese dinero. Y mucho de ese dinero va a parar a ONGs.

Y para los que creen que la industria de la prensa es necesaria para salvaguardar la democracia, hay ONG que también contribuyen a ello. Al fin y al cabo una ONG no es más que una de las dos formas jurídicas sin ánimo de lucro que existen: una asociación o una fundación (sobre todo esta última). El reportaje de Carlin cita uno de los casos más significativos de éxito de esta fórmula: el mismísimo The Guardian, que es editado por una fundación. Y existen muchos más, pero la mayoría se trata aún de medios pequeños, muy de nicho -como poublicaciones de asociaciones de consumidores- o muy ideologizados, pero ojalá pronto se amplíe este abanico.

A menudo uno oye o lee que “esto es un negocio, chato, no una ONG”. Creo que lo de ‘negocio’ ha quedado ya bastante en entredicho. Ahora se trata de ver como hacemos para que el periodismo no sólo siga existiendo, sino que mejore como el servicio público que siempre debió ser. Fórmulas para empezar a trabajar y para tener en cuenta hay muchas: el crowdsourcing y el crowdfunding son, en mi opinión, las más propicias para salvar al periodista del barco que se hunde.

Creo que al final de todo estarán los periodistas tratando de construir plataformas que sean relevantes para ciertos usuarios, que éstos serán activos protagonistas de las mismas y que todo ello se financiará de manera similar a como lo hacen hoy día otro tipo de fundaciones. Y eso, si llega a ser realmente así algún día, será una buena noticia: el tradicional contador de ellas se habrá salvado y estará siendo útil y relevante para la ciudadanía.