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Hace unos días publiqué un post dando a conocer un pequeño experimento para periodistas, Newsroom.land. No lo moví, lo dejé en el blog, que sin el condimento de Twitter y Facebook es como una nevera.

No pasó (casi) nada, claro. Creo que sólo el amigo Gistaín lo vio.

Ayer abrí el frigorífico y mandé el post al pajarito: