“Quiero hablar corriente para romper los muros del elitismo periodístico”

Merche Negro

A menudo, y más en España, encontramos la innovación en los márgenes. La periodista Merche Negro conoce la moqueta y las afueras. Con una trayectoria profesional que va desde la producción ejecutiva en televisión a la comunicación institucional y política, pasando por el periodismo de análisis en medios como El Periódico o elDiario.es, Merche, aka Pintiparada, es bien conocida por sus emprendimientos periodísticos. Saca los pies del tiesto para plantar otras formas de contar. Creadora de formatos como Vúdeo o La Parada, estos días de ‘nueva normalidad’ dentro del agujero negro de la Covid-19 nos ofrece dos propuestas muy diferentes pero con dos señales de nacimiento hereditarias: un estilo y un lenguaje directo, como el vecino que te cuenta; y una apelación a la participación del usuario.

Disclaimer: Merche Negro es, además de todo lo anterior y muchas más cosas, amiga de un servidor desde hace años. Esta entrevista se ha realizado mediante un cuestionario vía mail.

¿Qué son ‘crisisobservatorio’ y ‘crisisobot’ y cuál es la relación entre ellos?

Crisisobservatorio es un canal de información diaria sobre el crisis social y económica que está llegando (solo estamos al principio) tras la sanitaria causada por la Covid. Es periodismo de curación de contenidos, que es un ‘palabro’ para hablar de que seleccionamos los contenidos de los medios y creamos una línea editorial para hablar de varios indicadores.

Crisisobot es un bot, un robot que crea conversaciones tematizadas y monográficas alrededor de los contenidos del canal Crisisobservatorio.

Son hermanos y residentes en la red. Uno es un ratón de biblioteca que cree que tener toda la información nos enseñará la puerta de salida, y la otra es ‘La Que No Se Calla’, la que siempre quiere conversar porque piensa que solo hablando y escuchándonos mucho saldremos de esta. 

¿En qué momento, en qué contexto nace cada uno? ¿Qué te lleva a este emprendimiento periodístico?

Yo viví la crisis de 2008 en un momento de transición como periodista entre lo netamente analógico/clásico y lo digital/participativo, o al menos de doble dirección. Pero nos estalló en la cara y fuimos finalmente consumidores de lo que nos querían contar: los medios clásicos, la UE y la Troika, las bolsas y su lenguaje de primas de riesgo, bonos basura y demás que parecía que marcaban nuestro día a día.

Como ciudadana y como periodista tuve muy claro en cuanto el impacto social y económico asomó la pata esta vez, que no quería que fuera así y quería contribuir a que la relación de nuestra sociedad con lo que ocurría fuera completamente distinta.

Una de las características propias de ambos servicios es la apelación regular al usuario, pidiéndole mostrar sus preferencias e incluso pidiendo informaciones directas sobre el terreno en algún caso. ¿Qué valoración haces de la pata ‘participada’ de tus proyectos?

Estoy muy contenta de la participación en el canal y chat de Telegram. Tengo más o menos unos 300 personas (unas casi 400 en el canal y unas 160 en el bot, pero entiendo que un porcentaje es común) que votan cada día, no siempre, es una época rara, y que participan en las conversaciones.

Captura de pantalla de Crisisobservatorio en Telegram (versión escritorio)

Eso sí, el muestreo es pequeño, y es que la penetración de Telegram es infinitamente menor que WhatsApp. Uno o dos usuarios por cada diez, aproximadamente. Yo quiero estar en WhatsApp haciendo lo mismo pero Facebook, su API y sus políticas de business no me dejan, tienen el acceso muy restringido.

En WhatsApp tengo canal, pero las posibilidades son mucho menores tanto de contenido como de estética, y comprendo que la experiencia es bastante más pobre. De un bot en WhatsApp ni hablemos. No tengo ni los permisos, ni el dinero.

En Telegram lo he montado a coste económico cero. Coste de horas de sueño, incontables, es cierto.

Otra de las que se observan como ‘marca de la casa’ es un lenguaje especialmente directo y coloquial, bastante alejado del habitual en los medios, aún en sus canales más nuevos como los mismos en que actúan ‘crisisobservatorio’ y ‘crisisobot’: Telegram, Whatsapp y Twitter. ¿Es algo natural o forma parte de la estrategia del producto?

Es estrategia. Mi objetivo es hacer que la información sea entretenida, que no divertida. No estoy hablando de estrenos de cine ni de bares de copas. Mi contenido es negativo: la crisis, lo que está pasando y lo que llega es malo. Quiero presentar la información, pero también el contexto, casi más lo segundo que lo primero, diría yo, de forma que interese. Todo lo que leéis está publicado. Yo lo ‘re-presento’ (me hace gracia, lo ‘represento’), de otra manera para ver si con un poco de azúcar, esa píldora que nos dan… que decía Mary Poppins.

“Mi objetivo es hacer que la información sea entretenida, que no divertida”

Quiero hablar como hablamos en nuestra cotidianeidad para romper los muros del elitismo periodístico, quiero que la usuaria/o forme parte de la narrativa porque, al fin y al cabo, elllos son los protagonistas de lo que ocurre, y lo estamos hablando para entenderlo.

¿Cuál es la historia, o ‘charleta’, de la que estás más orgullosa hasta ahora? ¿Cuál ha sido la más costosa o más intensa de producir? ¿Por qué?

Bueno, solo he hecho dos, y una se me resiste.

La del Ingreso Mínimo Vital me trajo muy buen feedback, bastante personas me dijeron que era muy útil y que ayudaría a mucha gente, que era un croquis muy claro de qué, quién, cómo y dónde pedirlo. Yo no me lo creí porque volvemos a lo mismo: ¿quién está en Telegram? De entre quienes necesitan el IMV, sospecho que pocos. Si hubiera podido hacerlo en WhatsApp, otro gallo nos cantaría. Aprovecho y pido que, si alguien que lea esto conoce a algún responsable de Facebook España, que me pase el contacto: les voy a perseguir hasta donde llegaba el Peugeot 206.

Llevo tres semanas preparando una sobre la relación de las redes vecinales con las instituciones. Hay bastantes tensiones, pero, es ridículo terminarla sin hablar con ellas, y he abierto un diálogo por email, messenger y WhatsApp con alrededor de veinte que me están volviendo loca. No sé cuándo saldrá, pero creo que sin ellas no tienen sentido.

Cuando el usuario acaba la interacción, pretendo que esté tan cabreado como yo. (…) Mi contenido no es neutral, pero intento que sí honesto.

Esta semana, y tras los incidentes racistas en Los Nietos, en Cartagena, he sacado una sobre la migración, pandemia y comportamientos racistas y xenófobos a los que estamos asistiendo impertérritos en España como si no fuera con nosotras la cosa, que está funcionando realmente bien. Y desde luego que no es neutral. Sí intento que sea honesta, y que cuando la usuaria/o acabe todo el recorrido, porque no deja de ser un juego (hasta hay un momento en que hay que elegir entre dos culpables, como en el Cluedo), esté tan cabreada/o y asustada/o como yo con este tema.

Captura de pantalla de crisisobot. Se aprecia el menú de interacción con el bot. Telegram versión escritorio.

A nivel de producto, ¿qué herramientas has utilizado? ¿Es necesario un perfil muy técnico para desarrollar un bot como ‘crisisobot’?

En Telegram hay que saber un poquito de arquitectura web, encontrar un chat que te lo haga fácil y mucha paciencia para el ensayo/error. Lo fundamental es saber qué quieres contar y cómo quieres presentarlo. Uso dos bots distintos, uno constructor de menús para Crisisobot, que es ruso y, a veces, ante alguna duda o error, me he vuelto un poco loca; y otro que es como un control remoto del canal, que hace posible el estilo del Crisisobservatorio.

Se aprecia desde hace tiempo un auge de las suscripciones a medios, newsletters y grupos y bots de aplicaciones de mensajería. En tu opinión, ¿qué camino puede ser más interesante para tener más opciones en la lucha por la atención del usuario: la verticalidad, centrando cada servicio en un área de interés temático; o la horizontalidad, proveyendo servicios de contenidos e interacción transversales? ¿Por qué?

No soy experta y tengo muchas dudas sobre el comportamiento de lo que se llama ahora usuario/a, que son las personas lectoras, espectadoras u oyentes. Creo que lo que nos viene por delante es duro y como decía más arriba, necesitaremos mucho contexto, información clara, concisa y entendible, que no simple, para poder tener criterio sobre quiénes en el poder político, económico y social hace qué, apoyarles o no, y también actuar como sociedad, ente colectivo o individual. Para esto creo que va a haber que tener una foto global de lo que está pasando y quizá, en momentos de crisis, lo vertical y específico quedará para estudiarlo en profundidad en espacios libres de contaminación emocional como puede ser la vida de cada día. 

Necesitaremos mucho contexto, información clara, concisa y entendible -que no simple- para poder tener criterio sobre quiénes en el poder político, económico y social hace qué, para apoyarles o no.

Diría que para esta época la interacción transversal será más necesaria, o quizá es más un deseo.

 ¿Qué plan tienes para cada servicio? ¿Alguna novedad a corto o medio plazo? ¿Dónde te gustaría llegar?

Si consigo que crezcan lo suficiente, puedo llegar a plantearme un crowdfunding pero no lo he decidido aún. También estoy  al habla con varios medios que podrían considerar interesante incorporar el Crisisobservatorio en sus dos enfoques, repositorio y conversacional, a su proyecto. Pero todo el mundo tiene tanto miedo ahora mismo que todo, o nada, puede suceder.

A mí, por lo pronto, con tomarme ibuprofeno para el dolor de espalda y de dedos (es una media de 8 horas al día lo que utilizo para sacar la información y editorializarla, crear la narrativa), y saber que hay personas a las que les resulta útil, me conformo. Hay trabajadores sociales, gestores públicos de instituciones locales y estatales que lo consultan cada día, profesoras/es que lo enseñan como ejemplo de tratamiento cercano de la información… Me alegra todo esto, pero hay que trabajarlo de forma racional y sostenible o moriré de agotamiento. Esto es una confesión final que no resta nada al entusiasmo, pero que cierta, es.

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