El máximo capital del New York Times o El País no son las cotizaciones de sus respectivos emporios en las bolsas de Nueva York o Madrid. Es la credibilidad que envuelve cada una de las afirmaciones -pues las noticias no dejan de serlo- que contienen las páginas de cada periódico, cada día.

La credibilidad es un intangible mucho más volátil de lo que se suele pensar en los despachos de las grandes corporaciones mediáticas. Normalmente, cuando un gran medio comete lo que ellos consideran un error, piden disculpas a la audiencia y, si el yerro ha sido sonado, ruedan algunas cabezas y pasados unos días creen ver la caja fuerte otra vez llena de credibilidad.

Normalmente, los medios tradicionales suelen considerar como errores informaciones inexactas o directamente falsas. Eso sí, siempre y cuando hayan sido descubiertas por un tercero. Hasta hace unos años, el ‘tercero’ solía ser la competencia: poca y, a veces, con acuerdos no escritos pero firmados para evitar guerras que podrían acabar perjudicando a todos los miembros del ‘club’.

Hoy, el ‘tercero’ son miles de individuos. Bloggers que se empeñan en hacer mediawatching, un trabajo imprescindible para la salud democrática de nuestro sistema que, en cambio, fastidia mucho a los medios que siempre se arrogaron el papel de “vigilantes del poder”. Siempre se dijo “y de la policía, ¿quién me protege?”. Ya los tenemos.

La tarea de los bloggers que se dedican a rebuscar y contrastar las fuentes citadas en las noticias aparecidas o difundidas por estos medios tradicionales, sin embargo, es árdua. Esto es así por la simple razón de que el acceso a ms fuentes suele ser objeto de un gran celo por parte de los periodistas acostubrados a unas rutinas anticuadas.

Los blogs y los nuevos medios o los medios tradicionales que están entendiendo la manera más exitosa de construir o mantener la credibilidad en la Red, en cambio, no frenan el paso al lector ante la fuente. Al contrario, se lo facilitan. El lector puede entonces, comprobar más fácilmente la veracidad de la información. Y ésto, la veracidad, es la única base posible sobre la que construir credibilidad periodística.

¿Deberíamos darle hoy más veracidad a una noticia de un gran medio por el hecho de haber construido su credibilidad años atrás en un contexto de escasez de información, que la de un nuevo medio digital que lucha, en tiempos de sobreabundancia de información, por construir su credibilidad a base de veracidad aportando las fuentes directamente a su audiencia, a quién, además, otorga herramientas (como los comentarios abiertos) para que denuncie o corrija in situ esa información?

Como decía, la credibilidad es un intangible volátil. Hasta hace poco, tenía poco espacio para soltar lastre y volar de un lado a otro. Hoy, tiene todo el del mundo e Internet ofrece a aquellos quienes quieran la posibilidad de atraparla usando, simplemente, el sentido más común que puede tener un periodista: el de ser veraz.

Published On: 2 agosto, 2006 · Categories: Comunicación y periodismo, Sociedad digital · 0 Comments ·

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